Harley Quinn, ejemplo a seguir en la gran pantalla.

El viernes fui al estreno de la película “Suicide Squad”, la cual llevaba esperando con muchísima emoción desde la difusión de cada uno de sus fantásticos tráilers. He de admitir que odio las películas de superhéroes. Me aburren. Pero soy una ferviente amante de la dirección artística, fotográfica y sonora de una película; en general de toda su estética, y por lo tanto – aunque el guión flojease- podría ir y soportarlo, viendo las expectativas visuales que nos prometían estos tráilers. Aún así, ya de primeras puedo confirmar que la película tuvo muchísimas carencias en el resto de campos: guión, montaje y dirección. Pero bueno, de eso hay ya mil críticas y que cada uno se haga la suya propia al ver la película. Tristemente lo único que al final logró emocionarme es ver de nuevo en escena a Joel Kinnaman, mi querido detective Holder de la serie The Killing. Uno de los pocos ejemplos de series policíacas decentes de la televisión.

Yo en cambio prefiero abrir el debate a otra cuestión. Desde las primeras fotos y tráilers han llovido multitud de críticas en torno a una de sus protagonistas principales, la cómica arlequín Harley Quinn, compañera sentimental del Joker. Y es que detrás de su aparente carisma y atractivo diseño, esconde un sombrío pasado que crea una profunda controversia en el presente.

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¿Qué oculta esta villana?

Harley Quinn surgió en 1992 unida al diabólico personaje del Joker en la serie animada de “Batman: The Animated Series” convirtiéndose desde entonces en una de las villanas favoritas del universo DC.  No pretendo hacer un monográfico sobre ella, no conozco el universo DC, pero digamos que fue creada  al cuestionarse sus guionistas cómo sería la novia del Joker. Es por tanto, a raíz de la psicología del Joker (loca, narcisista y manipuladora) cuando se decide crear un personaje débil al que pudiera dominar, apareciendo en pantalla la psiquiatra Harleen Quinzel, terapeuta del Joker en prisión. Pero en una mente tan perversa no cabe el amor. Manipulada, se enamorará profundamente del payaso hasta el punto de aceptar sus insultos y torturas, apareciendo con ellos su locura y en consecuencia el personaje que todos admiran y conocen: Harley Quinn. 

Así que me pregunto, ¿Como un personaje con una existencia tan trágica puede ser tan admirado? Y es que este personaje se ha convertido en un icono femenino, a veces incluso admirada por su fortaleza, lo cual es peor. Los espectadores se quedan con su primera impresión: su diseño rimbombante, su sentido del humor y su “inocente” sensualidad. Su fidelidad al Joker y su amor incondicional. Pero, ¿dónde están los límites? Al fin y al cabo Harley Quinn y el Joker representan una relación regida por el maltrato y la sumisión. Es entonces cuando el espectador se suele hacer la primera pregunta: ¿deberíamos mostrarlo o modificarlo?

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 El sentido de responsabilidad en el arte

¿Hasta qué punto el arte se siente en la obligación de enseñar al espectador? ¿Cuál es la responsabilidad que tiene el artista con su sociedad? Se ha debatido mucho al respecto. Conocemos la labor comunicativa de las inscripciones antiguas e incluso la labor didáctica que emprendían las imágenes religiosas en la Edad Media. Durante la Edad Moderna el arte, con sus retratos, bodegones y batallas, mantiene su carácter evocador: ensalzar las posesiones de su propietario. Hasta que a finales del siglo XVIII con la creación de las primeras exposiciones, el artista empieza a crear para un público más amplio y no solamente para su protector, apareciendo entonces la dichosa pregunta ¿hasta qué punto el arte siente una responsabilidad cívica con su sociedad?

Hoy día, con la lucha por la igualdad de género se han suprimido muchas imágenes y anuncios fuera de lugar. Prevalece la moral por encima de la publicidad. Por tanto, es inevitable pensar acerca de la tóxica relación que ejemplifican Harley Quinn y el Joker en la gran pantalla. Juzgan tanto el mal ejemplo de su relación como la mala impresión que causa el vestuario de la nueva Harley Quinn en los jóvenes. Una pregunta que llegué a hacerme yo misma al ver la película y que aquí expongo a debate. Pero, ¿acaso no es Harley Quinn una villana? No se le puede pedir que sea un ejemplo a seguir, como tampoco se lo piden al Joker. Si tuviéramos que eliminar toda acción o personaje inmoral en el arte, ya sea en el cine como en la literatura, nos quedaríamos sin obras.

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Saturno devorando a su hijo de Goya, Las controversias de los monumentos políticos como El Valle de los Caídos, y la Venus del espejo de Velázquez la cual fue atacada por una sufragista feminista en 1914.

 

“El arte ejemplifica esa diversidad, nos habla tanto del bien como del mal.”

No puede valorarse el arte por el ejemplo que produce en su sociedad. No podemos suprimir la maja desnuda de Goya por su sensualidad, el Guernica por su desgarradora historia o El valle de los caídos por su controvertida existencia, precisamente porque esos valores aumentan aún más el sentido de su existencia. El arte con su historia no pretende ser un ejemplo a seguir, el arte precisamente pretende ejemplificar esa diversidad. Nos habla tanto de bien como de mal. Son instantáneas de un libro cuyo objetivo es conmover. ¿Si no nos plantearíamos censurar por ejemplo a Bukowski, porqué nos planteamos censurar historias similares en otras artes? El debate, por tanto, no consiste en suprimir la relación del Joker y Hayley Quinn en la gran pantalla, sino que el espectador conozca su historia y lo que el autor quiso expresar.

Así, continuamos con la polémica de sus panties. Margot Robbie admitió haber tardado un año en prepararse físicamente para poder calzarse esos pantalones. Sólo con ese dato, a la it-girl más superficial se le deberían quitar las ganas de llevar uno. He de decir a su favor que he visto personajes femeninas más sexualizadas, e incluso el propio personaje de Harley vistió peor en alguno de sus videojuegos….Tristemente puedo decir que gracias a la costumbre ya no me asombro. No voy pecar de inocente y justificar sus pantalones. Obviamente si se los acortaron durante el rodaje es porque vende más. La realidad es que esos panties se convierten en un objeto más de la subordinación de la mujer a su público masculino. Pero, ¿no es esa al fin y al cabo la verdadera identidad de Harley? ¿Ser el objeto sexual del Joker, ser la representación total de la mujer dominada?

Quiero ser positiva y pensar que, con suerte, ella y sus pantalones, con los nuevos estereotipos de mujer en el cine, podrían convertirse en el máximo ejemplo de la última representación del prototipo sometido de mujer… Sea como sea, mientras las jóvenes conozcan la realidad de su historia sólo puedo decir que, aunque a mi también me guste en conjunto el diseño del Joker y de Harley Quinn, no me gustaría calzarme esos pantalones.

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Evolución de algunos de los vestuarios de Harley Quinn.

 

Bueno como veis hoy a tocado reflexión. Como siempre, si os ha gustado darle a like y si no os ha gustado o no estáis de acuerdo con alguno de mis argumentos- que es probable dado la problemática del tema- ¡comentad! Estaré encantada de leerlo y debatirlo.

Hasta pronto.

 

 

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